Covireus al Sur

Autogestion, Ayuda Mutua y Propiedad Colectiva

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Verg?enza ajena, la burrocracia al poder

Posted by covireus on December 4, 2009 at 2:53 PM Comments comments (0)

A casi tres años del comienzo de la obra de la cooperativa de viviendas COVIREUS al SUR, el Estado uruguayo no ha logrado solucionar los trámites necesarios para habilitar la segunda etapa del préstamo, impidiendo que los cooperativistas empecemos la construcción de la cuarta tira de viviendas.


Reforma del Estado ¡Ya!


Es común que los organismos del Estado no coordinen entre las propias dependencias internas y menos aún –léase solucionen- cuando en dicha acción intervienen más de un organismo público. Nobleza obliga expresar también que no es patrimonio exclusivo del sector público, en el sector privado sucede lo mismo. Entiendo y comparto la idea que el motor dela producción y desarrollo de un país como el Uruguay está estrechamenteasociado a la intervención del Estado, para equilibrar la balanza con justicia y mejorar la distribución de la riqueza en su concepto más amplio. El santo libre mercado a dado en el mundo muestras sobradas de no contribuir a solucionar los problemas de la gente, sino todo lo contrario. Por esto la necesidad urgente de “la madre de las reformas”. Para colocar en la discusión un ejemplo que nos afecta directamente a nosotros socios de COVIREUS: actualmente la cooperativa tiene una observación de la Agencia Nacional de Viviendas (ANV) referente a que en la unificación de los padrones 2106 al 2112, falto hacer la desafectación de la propiedad horizontal del padrón 2111. ¿Error de quién?, ¿Dé la IMM?, ¿Dé Catastro Nacional? Poco me importa, lo que deben de hacer no es tan difícil, es reunirse alrededor de una mesa -o en un boliche- y ponerse de acuerdo en cómo subsanar la observación planteada por la ANV. Hace 5 meses que se ve que las agendas no les coinciden porque la solución no aparece. Muchachos media pila. Mientras en esos edificios enormes y límpidos las autoridades y funcionarios coordinan la agenda, nosotros estamos impedidos de seguir construyendo nuestras casas. Hemos enviado trabajadores al seguro y no los pudimos retomar, no tenemos claro luego de estar tres años en obra cuando la finalizaremos. Después molesta cuando nos movilizamos en la calle para reclamar, “me extraña araña que siendo mosca no me conozcas”. Esto es una muestra del divorcio del Estado con la sociedad organizada. El entuerto es grande para la construcción de un país en serio.

 

SantiagoOxley, socio 329

 


Cuesta... pero seguimos avanzando

Posted by covireus on March 12, 2009 at 3:57 PM Comments comments (0)

Muchas veces miramos el problema puntual (o la chacrita propia que es m?s grave) y perdemos de vista lo andado, lo que colectivamente y con esfuerzo hemos construido. Al d?a de hoy tenemos avanzada la tercera tira de apartamentos y la demolici?n culminada como para empezar con la cuarta tira al resolver la escritura del segundo pr?stamo. Esta foto es un testigo de que algo hemos hecho.

D?a del Candombe conmemorar? 30 a?os del fin del Medio Mundo

Posted by covireus on November 27, 2008 at 1:33 PM Comments comments (0)
En la madrugada del 3 de diciembre de 1978 se escuch? la ?ltima llamada en el conventillo Medio Mundo. Esa ma?ana, el ruinoso edificio fue desalojado forzosamente por las autoridades militares de la ?poca.

AGENDA DE ACTIVIDADES:

-MI?RCOLES 3 Acto D?a Nacional del Candombe, la Cultura Afrouruguaya y la Equidad Racial 2008. Sal?n de Fiestas Palacio Legislativo. Hora 10

-JUEVES 4 A S?BADO 6 En la plaza Carlos Gardel. Cine al aire libre: largometrajes, cortos y documentales sobre candombe. De 20 a 23 horas.

-VIERNES 5 En el Museo del Carnaval, a las 12.30, lanzan libro de la vida en el conventillo de Milita Alfaro y el profesor Jos? Cozzo

-DOMINGO 7 De 15 a 19, llamadas por Isla de Flores, desde Ansina hasta la puerta del Conventillo del Medio Mundo. Habr? un escenario frente a Cuareim 1080.

Fuente: El Pa?s Digital

V?zquez vet? la despenalizaci?n del aborto. Se equivoc? la paloma

Posted by covireus on November 17, 2008 at 3:36 PM Comments comments (0)
SE EQUIVOC? LA PALOMA
Rafael Alberti


Se equivoc? la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al Norte, fue al Sur.
Crey? que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Crey? que el mar era el cielo;
que la noche la ma?ana.
Se equivocaba.

Que las estrellas eran roc?o;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu coraz?n su casa.
Se equivocaba.



(Opini?n socio 329)

Nuestra c?dula de identidad

Posted by covireus on November 3, 2008 at 12:46 PM Comments comments (0)
DECLARACION DE PRINCIPIOS

Documento aprobado por la Asamblea Nacional de FUCVAM, reunida en la ciudad de Paysand? durante los d?as 23-24/10/99.

El Movimiento Cooperativo de Vivienda por Ayuda Mutua surge de las entra?as mismas de la clase trabajadora para resolver la problem?tica de la vivienda, y a partir de esa necesidad concreta fue gestando barrios que reivindican una vida digna y decorosa para sus habitantes. El cooperativismo de vivienda en sus or?genes, estuvo ligado de manera indisoluble, al Movimiento Sindical uruguayo y a partir de all?, tom? una serie de definiciones estrat?gicas de car?cter totalmente clasista. Esta visi?n globalizadora como clase, le permiti? abarcar un conjunto de demandas que apuntan a una definici?n integral de la propuesta. El cooperativismo no se agota en la vivienda, sino que a partir de ese presupuesto clasista, engloba todas las necesidades en tanto clase y no como sector parcializado de la sociedad.
Esta situaci?n tambi?n explica su car?cter altamente gremial; desde su fundaci?n, la federaci?n tuvo una concepci?n gremial de su accionar no limit?ndose a la simple construcci?n de viviendas o las demandas de los cr?ditos, sino que, casi instant?neamente a
su surgimiento aparece la propuesta de coordinaci?n, de articulaci?n de esfuerzos y de trabajo en conjunto.
Esta mirada globalizadora, ha permitido desarrollar al Movimiento, una visi?n del mundo casi integral, m?s all? de las distintas apreciaciones de orden particular, de orden subjetivo en definitiva distintas concepciones plurales que conviven al interior del Movimiento
Cooperativo. Es un proyecto aut?nticamente Nacional, no conoci?ndose hasta el momento similares a nivel internacional. Existen una serie de identidades en el Movimiento Cooperativo que lo hacen distinguible de cualquier otro, por mencionar dos aspectos; la Ayuda Mutua y la
Autogesti?n.
La Ayuda Mutua es una caracter?stica absolutamente original en el desarrollo del Movimiento Cooperativo. A medida que han pasado los a?os la Ayuda Mutua se ha enriquecido por diferentes aportes y se ha ido definiendo una forma, no s?lo de contribuir de manera econ?mica a la construcci?n de vivienda sino de contribuir en el dise?o y en la participaci?n creativa de los futuros beneficiarios de la cooperativa en la construcci?n de un modelo social alternativo. La Ayuda Mutua prefigura la convivencia, define lo que es un proceso integrador y concientizador de la masa social.
La Autogesti?n, por otra parte, la asunci?n de responsabilidades por parte de los asociados en los distintos procesos de toma de decisi?n. Vistas en el contexto internacional, la Ayuda Mutua, as? concebida, y la Autogesti?n, son elementos que no tienen parangones en ning?n otro tipo de Movimiento. A lo sumo, la Ayuda Mutua muchas veces se conceb?a como ?mano de obra barata? y la Autogesti?n como una t?mida participaci?n en la toma de decisiones. El Movimiento Cooperativo uruguayo ha edificado todo un modelo diferente en el acceso a la vivienda popular. La definici?n clasista del Movimiento Cooperativo le lleva a tener una visi?n integral sobre la vida, est? determinando una postura clara y definida en los conflictos que se generan en nuestra sociedad. Ser solidario con todas las justas luchas del Movimiento Popular en su conjunto, es una de las premisas b?sicas del Movimiento Cooperativo de Vivienda. Las propias instalaciones del Movimiento Cooperativo de Vivienda han servido como base log?stica, a muy justas causas sindicales, a luchas obreras o populares, a conflictos que han tenido como depositarios de confianza, como fieles compa?eros de ruta, a los cooperativistas. El Movimiento Cooperativo constituye una parte de un bloque popular alternativo al sector dominante. Junto a las cooperativas, se encuentran los trabajadores, los peque?os y medianos productores, los comerciantes, el sector del autoempleo urbano , el sector informal de la econom?a, las distintas formas de construcci?n y apropiaci?n popular del h?bitat, que en su conjunto, constituyen un bloque social cuestionador, cr?tico y que busca una justa redistribuci?n social de la riqueza. Defiende como sistema la Democracia Directa de los trabajadores, la Asamblea es el ?rgano m?ximo de los barrios donde cada socio vale un voto. La Democracia Directa o la Democracia de Base asociado al proceso autogestivo de las cooperativas constituye un eslab?n fundamental en el proceso e transformaci?n social que sustenta el proyecto cooperativo. La Democracia Directa m?s que un ejercicio real de decisi?n es un ejercicio concientizador en el que se debe asumir a cada momento la toma de decisiones sobre los distintos problemas que se presentan en la vida cotidiana de las cooperativas. Ese proceso de pasar a la esfera de lo privado familiar a lo p?blico comunitario genera una conciencia m?s abarcativa, una conciencia en definitiva sobre las posibilidades de desarrollo concreto que tiene cada individuo en su propia comunidad. Por otra parte y en un contexto m?s general el permanente ejercicio de la democracia lleva a razonar la posibilidad de tomar decisiones cada vez m?s y m?s abarcativas en un proyecto distinto que abarque a toda la sociedad en sentido hist?rico. Ser?an entonces en esos procesos de formaci?n y educaci?n, que permiten pasar a la esfera de lo privado familiar a lo p?blico comunitario, y en definitiva, pasar a la esfera m?s amplia en lo social pol?tico. El proyecto cooperativo logra quebrar la demanda corporativa y trasciende el planteo original de acceso a una vivienda por toda una gama reivindicativa incorporada a una plataforma de tipo hist?rico, las distintas etapas de demanda para el acceso a la vivienda luego la permanencia en la misma. A todo esto se le suman una serie de reivindicaciones o de propuestas program?ticas que tienen que ver con el desarrollo social y econ?mico de las familias que lo integran, abarcando, a partir de las conquistas del techo otros espacios sociales econ?micos y culturales. Dicho desarrollo se lleva adelante teniendo en cuenta el entorno donde se insertan las cooperativas transform?ndose las mismas en verdaderas promotoras de organizaci?n y desarrollo local, apuntando a consolidar el entramado social existente y por otro lado distender los distintos servicios de tipo urbano y equipamiento colectivo en donde est?n integrados los Complejos Cooperativos. El Movimiento Cooperativo de Vivienda de Ayuda Mutua se mantiene fiel a los Principios Fundacionales de 1848 promovidos por los pioneros de Rochdale, manteniendo la independencia pol?tica del Estado como Movimiento. A partir de all? comienza a desarrollar una propuesta pol?tica propia que lo define ante el resto de la sociedad civil y del propio Estado. El Movimiento Cooperativo acepta la pluralidad de ideas pol?ticas, religiosas y filos?ficas y mantiene su propio espacio y accionar de elaboraci?n pol?tica como patrimonio a los efectos de diferenciarse del conjunto de la sociedad y evitar as? implicancias o subordinaciones. A partir de Rochdale, a nuestros d?as, el verdadero Movimiento Cooperativo se mantiene, independiente del poder pol?tico y del poder del Estado reclamando, negociando, proponiendo pero nunca complementando o estableciendo formas someter uno al otro. Interpreta que el verdadero cooperativismo debe defender el uso y goce de los beneficios que las cooperativas generen para sus socios, no aceptando involucrar sus bienes en las reglas econ?micas del capitalismo salvaje ni ning?n otro sistema en que el Capital impere sobre el trabajo. El no ingreso al mercado, la no aceptaci?n de la regla de la oferta y la demanda, la aceptaci?n estrat?gica de la distribuci?n democr?tica del excedente en contra de la acumulaci?n de ganancia o de las rentas diferenciales hacen de que el cooperativismo constituya un modelo solidario desde el punto de vista econ?mico tambi?n. El control directo de los asociados sobre la producci?n y distribuci?n de los bienes de la cooperativa garantizan un real ejercicio en defensa del patrimonio colectivo, a diferencia de las empresas capitalistas las cooperativas tienen una verdadera planificaci?n que est? pensada en t?rminos de generar la calidad antes que la ganancia. Parte de la lucha del Movimiento Cooperativo, es la defensa del espacio de la Econom?a Social frente a la agresi?n permanente de las reglas de consumo, que transforman la vida cotidiana de las familias en una vida competitiva, individualista, sin pausa para disfrutar verdaderamente de aquello que se produce. Sin espacio ?en definitiva- para el disfrute de la Vida. Est? en contra de todo tipo de explotaci?n del hombre por el hombre mismo y toda forma de dependencia o subordinaci?n entre naciones. Propone y desarrolla todo tipo de solidaridad entre las organizaciones, que, independientemente de las fronteras, luchen por un mundo m?s justo y solidario. Desde su definici?n clasista, la pr?ctica del intercionalismo es una se?a de identidad que no var?a, a pesar de los cambios de contextos desarrollados en el escenario mundial. Los trabajadores siempre tienen las mismas banderas de emancipaci?n. Esta definici?n internacionalista se entronca con lo m?s puro de nuestra identidad nacional, con las ideas federativas y libertarias de la Gesta Artiguista, propugnado una Patria com?n para todos los despose?dos y humildes. Desde su propio origen el Movimiento reivindica el espacio de la mujer, no s?lo en la ejecuci?n de obra, sino en todo el proceso de gesti?n democr?tica de la cooperativa. Atender la condici?n de la Mujer, desde una perspectiva comprometida, en el marco de una concepci?n plural y solidaria de la sociedad toda, erradicando los postulados chauvinistas y falsamente feministas que s?lo apuntan a consolidar el actual orden de opresi?n y subordinaci?n entre los iguales.
La Autogesti?n se coloca como un eje central en el desarrollo en calidad del Movimiento. A trav?s de esta definici?n estrat?gica los trabajadores asumen el control econ?mico y social de la empresa solidaria, definen con criterios de justicia y transparencia los recursos y optimiza los resultados. La autogesti?n no debe ser vista como un hecho aislado sino que es un acto esencialmente colectivo, la autogesti?n tiene sus resultados inmediatos en el grupo pero tambi?n incide en el crecimiento individual de los socios y en la profundizaci?n de la identidad del Movimiento y de su propia presencia pol?tica. La Autogesti?n es adem?s, la herramienta m?s eficiente para evitar la presencia de terceros en la toma de decisiones de los grupos, en las definiciones mas riesgosas y definitorias. De la misma manera que durante generaciones hemos defendido el derecho al acceso a una vivienda digna, hoy el Movimiento reivindica el derecho a la permanencia en la misma. El derecho adquirido en la construcci?n autogestionada de la morada, en el aporte impositivo de recursos econ?micos, en la gesti?n y administraci?n del espacio urbano hacen irrefutable el derecho a permanecer en el h?bitat construido, de manera independiente a las variaciones econ?micas emergentes de las pol?ticas adoptadas por el gobierno de turno. Pr?stamos, tierras y subsidios son partes indisolubles de cualquier pol?tica de vivienda que se estime coherente en si misma.
Se da fundamental importancia a la formaci?n y capacitaci?n cooperativa de sus socios. La formaci?n y capacitaci?n cooperativa de sus socios. La formaci?n que emerge del an?lisis de la propia pr?ctica, es la que mantiene en definitiva sin desviaciones de ning?n tipo los principios y fundamentos que son la base de sustentaci?n ideol?gica del proyecto. La formaci?n debe ser descentralizada y orientada a todos los sectores del Movimiento Cooperativo, as? tambi?n en los distintos niveles de trabajo no s?lo en instancias centrales, sino tambi?n debe trabajarse en la propia pr?ctica de la cooperativa, buscando rescatar de lo cotidiano una experiencia superadora. La Cooperativa, concebida como empresa, debe ser potenciada en su m?ximo grado, logrando que cada uno de los socios a partir de su propia experiencia vital sea capaz de generar una propuesta removedora y replicable, capaz de ser desarrollada en todo el Movimiento Cooperativo. Los instrumentos formativos deben ser representados en forma permanente, y deben estar instalados en la discusi?n colectiva del Movimiento a los efectos de lograr que toda la masa social tenga acceso a esa capacitaci?n y a la transmisi?n de experiencias realizadas. Un principio fundamental de nuestro accionar est? determinado por la provisi?n de servicios sociales conexos a la vivienda que apunten a elevar el nivel de vida de nuestras familias. La promoci?n social y la integraci?n comunitaria, son parte de nuestra estrategia
de desarrollo. Impulsar la creaci?n y apoyar la consolidaci?n de las bibliotecas, guarder?as, centros de salud preventiva, clubes de compra, escuelas, centros comerciales y otros servicios garantizan una cobertura b?sica para todas las familias por igual, ampliando ?incluso- al entorno carenciado nuestra propuesta solidaria. Generar espacios de recreaci?n, deportes y cultura, como pol?tica de atenci?n de la demanda integral de las familias es parte de nuestra preocupaci?n. El mundo del trabajo y el ?mbito privado de la familia tienen su corolario en la socializaci?n comunitaria, el esparcimiento, la puesta en com?n y el disfrute de la vida como desarrollo armonioso y equilibrado de nuestras familias, integrando en las actividades a todas las capas etareas. Perfeccionar la Ayuda Mutua, incorporando la reciente experiencia y los avances tecnol?gicos, defendiendo la identidad de nuestra estrategia constructiva y desechando las propuestas que tienden a desdibujar nuestro modelo de trabajo. Generar espacios de discusi?n y formaci?n con los cuerpos asesores, haciendo m?s fluidas y complementarias las relaciones de las cooperativas con los Institutos de Asistencia T?cnica. Consolidar la propuesta gremial en una estrategia unitaria que permita a todas las cooperativas, independientemente de su condici?n, cerrar filas ante las proporciones disgregantes y atomizadores del Movimiento Popular. Hacer crecer la Federaci?n como cuerpo rector, en lo pol?tico y en la actitud cotidiana. Profundizar el relacionamiento con otras modalidades cooperativas apostando al ?rostro humano de la economia?, privilegiando los intercambios en condiciones favorables y solidarias para quienes apuestan a una sociedad m?s equitativa y plena de valores. Establecer una pol?tica amplia de relacionamiento con todas las organizaciones que persigan fines similares a los nuestros, consolidando un bloque social alternativo que viabilice las propuestas populares. Las sucesivas pol?ticas. Las sucesivas pol?ticas econ?micas recesivas, inspiradas en el neoliberalismo, han dejado como consecuencia, el desempleo, la marginaci?n, la precarizaci?n de salario, la generaci?n de un enorme ejercito social de reserva en la producci?n y el acceso a los servicios b?sicos, que hoy tienden a articularse en movimientos plurales, con amplia capacidad de convocatoria y movilizaci?n.

El presente documento fue aprobado por la Asamblea Nacional de FUCVAM reunida en la ciudad de Paysand? durante los d?as 13 y 14 de noviembre de 1999. Mas de cuatrocientos delegados debatieron sobre las definiciones pol?ticas y program?ticas del Movimiento Cooperativo en las postrimer?as del siglo veinte. El desafi? de sintetizar y seguir sumando en la construcci?n de un bloque popular alternativo a los sectores dominantes queda expresado con suma claridad. Se trta, entonces de seguir marchando. En el camino de los pioneros de Rochdale, los m?rtires de Chicago, las montoneras gauchas artiguistas, los primeros c?rculos obreros, los estudiantes, las mujeres, los ambientalistas, los luchadores por los Derechos Humanos, los cooperativistas suman en la misma senda de todos los trabajadores contempor?neos, con la Historia a cuestas, y con la firme convicci?n de construir un mundo mas justo y solidario

M?s all? de las m?ltiples y dimensionales distancias, vale la reflexi?n

Posted by covireus on October 29, 2008 at 4:24 PM Comments comments (0)
Ernesto CHE Guevara
Publicado como una carta a Don carlos Quijano el 12 de Marzo de 1965 en el semanario Marcha.

El socialismo y el hombre nuevo en Cuba

Estimado compa?ero. Acabo estas notas en viaje por ?frica, animado del deseo de cumplir, aunque tard?amente, mi promesa. Quisiera hacerlo tratando el tema del t?tulo. Creo que pudiera ser interesante para los lectores uruguayos.
Es com?n escuchar de boca de los voceros capitalistas, como un argumento en la lucha ideol?gica contra el socialismo, la afirmaci?n de que este sistema social o el per?odo de construcci?n del socialismo al que estamos nosotros abocados, se caracteriza por la abolici?n del individuo en aras del Estado. No pretender? refutar esta afirmaci?n sobre una base meramente te?rica, sino establecer los hechos tal cual se viven en Cuba y agregar comentarios de ?ndole general. Primero esbozar? a grandes rasgos la historia de nuestra lucha revolucionaria antes y despu?s de la toma del poder.
Como es sabido, la fecha precisa en que se iniciaron las acciones revolucionarias que culminaron el primero de enero de 1959, fue el 26 de julio de 1953. Un grupo de hombres dirigidos por Fidel Castro atac? la madrugada de ese d?a el cuartel Moncada, en la provincia de Oriente. El ataque fue un fracaso, el fracaso se transform? en desastre y los sobrevivientes fueron a parar a la c?rcel, para reiniciar, luego de ser amnistiados, la lucha revolucionaria.
Durante este proceso, en el cual solamente exist?an g?rmenes de socialismo, el hombre era un factor fundamental. En ?l se confiaba, individualizado, espec?fico, con nombre y apellido, y de su capacidad de acci?n depend?a el triunfo o el fracaso del hecho encomendado.
Llego la etapa de la lucha guerrillera. Esta se desarroll? en dos ambientes distintos: el pueblo, masa todav?a dormida a quien hab?a que movilizar y su vanguardia, la guerrilla, motor impulsor de la movilizaci?n, generador de conciencia revolucionaria y de entusiasmo combativo. Fue esta vanguardia el agente catalizador, el que cre? las condiciones subjetivas necesarias para la victoria. Tambi?n en ella, en el marco del proceso de proletarizaci?n de nuestro pensamiento, de la revoluci?n que se operaba en nuestros h?bitos, en nuestras mentes, el individuo fue el factor fundamental. Cada uno de los combatientes de la Sierra Maestra que alcanzara alg?n grado superior en las fuerzas revolucionarias, tiene una historia de hechos notables en su haber. En base a estos lograba sus grados.
Fue la primera ?poca heroica, en la cual se disputaban por lograr un cargo de mayor responsabilidad, de mayor peligro, sin otra satisfacci?n que el cumplimiento del deber. En nuestro trabajo de educaci?n revolucionaria, volvemos a menudo sobre este tema aleccionador. En la actitud de nuestros combatientes se vislumbra al hombre del futuro.
En otras oportunidades de nuestra historia se repiti? el hecho de la entrega total a la causa revolucionaria. Durante la Crisis de Octubre o en los d?as del cicl?n Flora, vimos actos de valor y sacrificio excepcionales realizados por todo un pueblo. Encontrar la f?rmula para perpetuar en la vida cotidiana esa actitud heroica, es una de nuestras tareas fundamentales desde el punto de vista ideol?gico.
En enero de 1959 se estableci? el gobierno revolucionario con la participaci?n en ?l de varios miembros de la burgues?a entreguista. La presencia del Ej?rcito Rebelde constitu?a la garant?a de poder, como factor fundamental de fuerza.
Se produjeron enseguida contradicciones seria, resueltas, en primera instancia, en febrero del 59, cuando Fidel Castro asumi? la jefatura de gobierno con el cargo de primer ministro. Culminaba el proceso en julio del mismo a?o, al renunciar el presidente Urrutia ante la presi?n de las masas.
Aparec?a en la historia de la Revoluci?n Cubana, ahora con caracteres n?tidos, un personaje que se repetir? sistem?ticamente: la masa.
Este ente multifac?tico no es, como se pretende, la suma de elementos de la misma categor?a (reducidos a la misma categor?a, adem?s, por el sistema impuesto), que act?a como un manso reba?o. Es verdad que sigue sin vacilar a sus dirigentes, fundamentalmente a Fidel Castro, pero el grado en que ?l ha ganado esa confianza responde precisamente a la interpretaci?n cabal de los deseos del pueblo, de sus aspiraciones, y a la lucha sincera por el cumplimiento de las promesas hechas.
La masa particip? en la reforma agraria y en el dif?cil empe?o de la administraci?n de las empresas estatales; pas? por la experiencia heroica de Playa Gir?n; se forj? en las luchas contra las distintas bandas de bandidos armadas por la CIA; vivi? una de las definiciones m?s importantes de los tiempos modernos en la Crisis de Octubre y sigue hoy trabajando en la construcci?n del socialismo.
Vistas las cosas desde un punto de vista superficial, pudiera parecer que tienen raz?n aquellos que hablan de supeditaci?n del individuo al Estado, la masa realiza con entusiasmo y disciplina sin iguales las tareas que el gobierno fija, ya sean de ?ndole econ?mica, cultural, de defensa, deportiva, etc?tera. La iniciativa parte en general de Fidel o del alto mando de la revoluci?n y es explicada al pueblo que la toma como suya. Otras veces, experiencias locales se toman por el partido y el gobierno para hacerlas generales, siguiendo el mismo procedimiento.
Sin embargo, el Estado se equivoca a veces. Cuando una de esas equivocaciones se produce, se nota una disminuci?n del entusiasmo colectivo por efectos de una disminuci?n cuantitativa de cada uno de los elementos que la forman, y el trabajo se paraliza hasta quedar reducido a magnitudes insignificantes; es el instante de rectificar. As? sucedi? en marzo de 1962 ante una pol?tica sectaria impuesta al partido por An?bal Escalante.
Es evidente que el mecanismo no basta para asegurar una sucesi?n de medidas sensatas y que falta una conexi?n m?s estructurada con las masas. Debemos mejorarla durante el curso de los pr?ximos a?os pero, en el caso de las iniciativas surgidas de estratos superiores del gobierno utilizamos por ahora el m?todo casi intuitivo de auscultar las reacciones generales frente a los problemas planteados.
Maestro en ello es Fidel, cuyo particular modo de integraci?n con el pueblo solo puede apreciarse vi?ndolo actuar. En las grandes concentraciones p?blicas se observa algo as? como el di?logo de dos diapasones cuyas vibraciones provocan otras nuevas en el interlocutor. Fidel y la masa comienzan a vibrar en un di?logo de intensidad creciente hasta alcanzar el cl?max en un final abrupto, coronado por nuestro grito de lucha y victoria.
Lo dif?cil de entender, para quien no viva la experiencia de la revoluci?n, es esa estrecha unidad dial?ctica existente entre el individuo y la masa, donde ambos se interrelacionan y, a su vez, la masa, como conjunto de individuos, se interrelaciona con los dirigentes.
En el capitalismo se pueden ver algunos fen?menos de este tipo cuando aparecen pol?ticos capaces de lograr la movilizaci?n popular, pero si no se trata de un aut?ntico movimiento social, en cuyo caso no es plenamente l?cito hablar de capitalismo, el movimiento vivir? lo que la vida de quien lo impulse o hasta el fin de las ilusiones populares, impuesto por el rigor de la sociedad capitalista. En esta, el hombre est? dirigido por un fr?o ordenamiento que, habitualmente, escapa al dominio de la comprensi?n. El ejemplar humano, enajenado, tiene un invisible cord?n umbilical que le liga a la sociedad en su conjunto: la ley del valor. Ella act?a en todos los aspectos de la vida, va modelando su camino y su destino.
Las leyes del capitalismo, invisibles para el com?n de las gentes y ciegas, act?an sobre el individuo sin que este se percate. Solo ve la amplitud de un horizonte que aparece infinito. As? lo presenta la propaganda capitalista que pretende extraer del caso Rockefeller -ver?dico o no-, una lecci?n sobre las posibilidades de ?xito. La miseria que es necesario acumular para que surja un ejemplo as? y la suma de ruindades que conlleva una fortuna de esa magnitud, no aparecen en el cuadro y no siempre es posible a las fuerzas populares aclarar estos conceptos. (Cabr?a aqu? la disquisici?n sobre c?mo en los pa?ses imperialistas los obreros van perdiendo su esp?ritu internacional de clase al influjo de una cierta complicidad en la explotaci?n de los pa?ses dependientes y c?mo este hecho, al mismo tiempo, lima el esp?ritu de lucha de las masas en el propio pa?s, pero ese es un tema que sale de la intenci?n de estas notas.)
De todos modos, se muestra el camino con escollos que aparentemente, un individuo con las cualidades necesarias puede superar para llegar a la meta. El premio se avizora en la lejan?a; el camino es solitario. Adem?s, es una carrera de lobos: solamente se puede llegar sobre el fracaso de otros.
Intentar?, ahora, definir al individuo, actor de ese extra?o y apasionante drama que es la construcci?n del socialismo, en su doble existencia de ser ?nico y miembro de la comunidad.
Creo que lo m?s sencillo es reconocer su cualidad de no hecho, de producto no acabado. Las taras del pasado se trasladan al presente en la conciencia individual y hay que hacer un trabajo continuo para erradicarlas.
El proceso es doble, por un lado act?a la sociedad con su educaci?n directa e indirecta, por otro, el individuo se somete a un proceso consciente de autoeducaci?n.
La nueva sociedad en formaci?n tiene que competir muy duramente con el pasado. Esto se hace sentir no solo en la conciencia individual en la que pesan los residuos de una educaci?n sistem?ticamente orientada al aislamiento del individuo, sino tambi?n por el car?cter mismo de este per?odo de transici?n con persistencia de las relaciones mercantiles. La mercanc?a es la c?lula econ?mica de la sociedad capitalista; mientras exista, sus efectos se har?n sentir en la organizaci?n de la producci?n y, por ende, en la conciencia.
En el esquema de Marx se conceb?a el per?odo de transici?n como resultado de la transformaci?n explosiva del sistema capitalista destrozado por sus contradicciones; en la realidad posterior se ha visto c?mo se desgajan del ?rbol imperialista algunos pa?ses que constituyen ramas d?biles, fen?meno previsto por Lenin. En estos, el capitalismo se ha desarrollado lo suficiente como para hacer sentir sus efectos, de un modo u otro, sobre el pueblo, pero no son sus propias contradicciones las que, agotadas todas las posibilidades, hacen saltar el sistema. La lucha de liberaci?n contra un opresor externo, la miseria provocada por accidentes extra?os, como la guerra, cuyas consecuencias hacen recaer las clases privilegiadas sobre los explotados, los movimientos de liberaci?n destinados a derrocar reg?menes neocoloniales, son los factores habituales de desencadenamiento. La acci?n consciente hace el resto.
En estos pa?ses no se ha producido todav?a una educaci?n completa para el trabajo social y la riqueza dista de estar al alcance de las masas mediante el simple proceso de apropiaci?n. El subdesarrollo por un lado y la habitual fuga de capitales hacia pa?ses ?civilizados? por otro, hacen imposible un cambio r?pido y sin sacrificios. Resta un gran tramo a recorrer en la construcci?n de la base econ?mica y la tentaci?n de seguir los caminos trillados del inter?s material, como palanca impulsora de un desarrollo acelerado, es muy grande.
Se corre el peligro de que los ?rboles impidan ver el bosque. Persiguiendo la quimera de realizar el socialismo con la ayuda de las armas melladas que nos legara el capitalismo (la mercanc?a como c?lula econ?mica, la rentabilidad, el inter?s material individual como palanca, etc?tera), se puede llegar a un callej?n sin salida. Y se arriba all? tras de recorrer una larga distancia en la que los caminos se entrecruzan muchas veces y donde es dif?cil percibir el momento en que se equivoc? la ruta. Entre tanto, la base econ?mica adaptada ha hecho su trabajo de zapa sobre el desarrollo de la conciencia. Para construir el comunismo, simult?neamente con la base material hay que hacer al hombre nuevo.
De all? que sea tan importante elegir correctamente el instrumento de movilizaci?n de las masas. Este instrumento debe ser de ?ndole moral, fundamentalmente, sin olvidar una correcta utilizaci?n del est?mulo material, sobre todo de naturaleza social.
Como ya dije, en momentos de peligro extremo es f?cil potenciar los est?mulos morales; para mantener su vigencia, es necesario el desarrollo de una conciencia en la que los valores adquieran categor?as nuevas. La sociedad en su conjunto debe convertirse en una gigantesca escuela.
Las grandes l?neas del fen?meno son similares al proceso de formaci?n de la conciencia capitalista en su primera ?poca. El capitalismo recurre a la fuerza, pero, adem?s, educa a la gente en el sistema. La propaganda directa se realiza por los encargados de explicar la ineluctabilidad de un r?gimen de clase, ya sea de origen divino o por imposici?n de la naturaleza como ente mec?nico. Esto aplaca a las masas que se ven oprimidas por un mal contra el cual no es posible la lucha.
A continuaci?n viene la esperanza, y en esto se diferencia de los anteriores reg?menes de casta que no daban salida posible.
Para algunos continuar? vigente todav?a la f?rmula de casta: el premio a los obedientes consiste en el arribo, despu?s de la muerte, a otros mundos maravillosos donde los buenos son los premiados, con lo que se sigue la vieja tradici?n. Para otros, la innovaci?n; la separaci?n en clases es fatal, pero los individuos pueden salir de aquella a que pertenecen mediante el trabajo, la iniciativa, etc?tera. Este proceso, y el de autoeducaci?n para el triunfo, deben ser profundamente hip?critas: es la demostraci?n interesada de que una mentira es verdad.
En nuestro caso, la educaci?n directa adquiere una importancia mucho mayor. La explicaci?n es convincente porque es verdadera; no precisa de subterfugios. Se ejerce a trav?s del aparato educativo del Estado en funci?n de la cultura general, t?cnica e ideol?gica, por medio de organismos tales como el Ministerio de Educaci?n y el aparto de divulgaci?n del partido. La educaci?n prende en las masas y la nueva actitud preconizada tiende a convertirse en h?bito; la masa la va haciendo suya y presiona a quienes no se han educado todav?a. Esta es la forma indirecta de educar a las masas, tan poderosa como aquella otra.
Pero el proceso es consciente; el individuo recibe continuamente el impacto del nuevo poder social y percibe que no est? completamente adecuado a ?l. Bajo el influjo de la presi?n que supone la educaci?n indirecta, trata de acomodarse a una situaci?n que siente justa y cuya propia falta de desarrollo le ha impedido hacerlo hasta ahora. Se autoeduca.
En este per?odo de construcci?n del socialismo podemos ver el hombre nuevo que va naciendo. Su imagen no est? todav?a acabada; no podr?a estarlo nunca ya que el proceso marcha paralelo al desarrollo de formas econ?micas nuevas. Descontando aquellos cuya falta de educaci?n los hace tender al camino solitario, a la autosatisfacci?n de sus ambiciones, los hay que aun dentro de este nuevo panorama de marcha conjunta, tienen tendencia a caminar aislados de la masa que acompa?an. Lo importante es que los hombres van adquiriendo cada d?a m?s conciencia de la necesidad de su incorporaci?n a la sociedad y, al mismo tiempo, de su importancia como motores de la misma.
Ya no marchan completamente solos, por veredas extraviadas, hacia lejanos anhelos. Siguen a su vanguardia, constituida por el partido, por los obreros de avanzada, por los hombres de avanzada que caminan ligados a las masas y en estrecha comuni?n con ellas. Las vanguardias tienen su vista puesta en el futuro y en su recompensa, pero esta no se vislumbra como algo individual; el premio es la nueva sociedad donde los hombres tendr?n caracter?sticas distintas: la sociedad del hombre comunista.
El camino es largo y lleno de dificultades. A veces, por extraviar la ruta, hay que retroceder; otras, por caminar demasiado aprisa, nos separamos de las masas; en ocasiones por hacerlo lentamente, sentimos el aliento cercano de los que nos pisan los talones. En nuestra ambici?n de revolucionarios, tratamos de caminar tan aprisa como sea posible, abriendo caminos, pero sabemos que tenemos que nutrirnos de la masa y que ?sta solo podr? avanzar m?s r?pido si la alentamos con nuestro ejemplo.
A pesar de la importancia dada a los est?mulos morales, el hecho de que exista la divisi?n en dos grupos principales (excluyendo, claro est?, a la fracci?n minoritaria de los que no participan, por una raz?n u otra en la construcci?n del socialismo), indica la relativa falta de desarrollo de la conciencia social. El grupo de vanguardia es ideol?gicamente m?s avanzado que la masa; esta conoce los valores nuevos, pero insuficientemente. Mientras en los primeros se produce un cambio cualitativo que le permite ir al sacrificio en su funci?n de avanzada, los segundos s?lo ven a medias y deben ser sometidos a est?mulos y presiones de cierta intensidad; es la dictadura del proletariado ejerci?ndose no s?lo sobre la clase derrotada, sino tambi?n individualmente, sobre la clase vencedora.
Todo esto entra?a, para su ?xito total, la necesidad de una serie de mecanismos, las instituciones revolucionarias. En la imagen de las multitudes marchando hacia el futuro, encaja el concepto de institucionalizaci?n como el de un conjunto arm?nico de canales, escalones, represas, aparatos bien aceitados que permitan esa marcha, que permitan la selecci?n natural de los destinados a caminar en la vanguardia y que adjudiquen el premio y el castigo a los que cumplen o atenten contra la sociedad en construcci?n.
Esta institucionalidad de la Revoluci?n todav?a no se ha logrado. Buscamos algo nuevo que permita la perfecta identificaci?n entre el Gobierno y la comunidad en su conjunto, ajustada a las condiciones peculiares de la construcci?n del socialismo y huyendo al m?ximo de los lugares comunes de la democracia burguesa, trasplantados a la sociedad en formaci?n (como las c?maras legislativas, por ejemplo). Se han hecho algunas experiencias dedicadas a crear paulatinamente la institucionalizaci?n de la Revoluci?n, pero sin demasiada prisa. El freno mayor que hemos tenido ha sido el miedo a que cualquier aspecto formal nos separe de las masas y del individuo, nos haga perder de vista la ?ltima y m?s importante ambici?n revolucionaria que es ver al hombre liberado de su enajenaci?n.
No obstante la carencia de instituciones, lo que debe superarse gradualmente, ahora las masas hacen la historia como el conjunto consciente de individuos que luchan por una misma causa. El hombre, en el socialismo, a pesar de su aparente estandarizaci?n, es m?s completo; a pesar de la falta del mecanismo perfecto para ello, su posibilidad de expresarse y hacerse sentir en el aparato social es infinitamente mayor.
Todav?a es preciso acentuar su participaci?n consciente, individual y colectiva, en todos los mecanismos de direcci?n y de producci?n y ligarla a la idea de la necesidad de la educaci?n t?cnica e ideol?gica, de manera que sienta c?mo estos procesos son estrechamente interdependientes y sus avances son paralelos. As? lograr? la total consciencia de su ser social, lo que equivale a su realizaci?n plena como criatura humana, rotas todas las cadenas de la enajenaci?n.
Esto se traducir? concretamente en la reapropiaci?n de su naturaleza a trav?s del trabajo liberado y la expresi?n de su propia condici?n humana a trav?s de la cultura y el arte.
Para que se desarrolle en la primera, el trabajo debe adquirir una condici?n nueva; la mercanc?a-hombre cesa de existir y se instala un sistema que otorga una cuota por el cumplimiento del deber social. Los medios de producci?n pertenecen a la sociedad y la m?quina es s?lo la trinchera donde se cumple el deber. El hombre comienza a liberar su pensamiento del hecho enojoso que supon?a la necesidad de satisfacer sus necesidades animales mediante el trabajo. Empieza a verse retratado en su obra y a comprender su magnitud humana a trav?s del objeto creado, del trabajo realizado. Esto ya no entra?a dejar una parte de su ser en forma de fuerza de trabajo vendida, que no le pertenece m?s, sino que significa una emanaci?n de s? mismo, un aporte a la vida com?n en que se refleja; el cumplimiento de su deber social.
Hacemos todo lo posible por darle al trabajo esta nueva categor?a de deber social y unirlo al desarrollo de la t?cnica, por un lado, lo que dar? condiciones para una mayor libertad, y al trabajo voluntario por otro, basados en la apreciaci?n marxista de que el hombre realmente alcanza su plena condici?n humana cuando produce sin la compulsi?n de la necesidad f?sica de venderse como mercanc?a.
Claro que todav?a hay aspectos coactivos en el trabajo, a?n cuando sea necesario; el hombre no ha transformado toda la coerci?n que lo rodea en reflejo condicionado de naturaleza social y todav?a produce, en muchos casos, bajo la presi?n del medio (compulsi?n moral, la llama Fidel). Todav?a le falta el lograr la completa recreaci?n espiritual ante su propia obra, sin la presi?n directa del medio social, pero ligado a ?l por los nuevos h?bitos. Esto ser? el comunismo.
El cambio no se produce autom?ticamente en la conciencia, como no se produce tampoco en la econom?a. Las variaciones son lentas y no son r?tmicas; hay per?odos de aceleraci?n, otros pausados e incluso, de retroceso.
Debemos considerar, adem?s como apunt?ramos antes, que no estamos frente al per?odo de transici?n puro, tal como lo viera Marx en la Cr?tica del Programa de Gotha, sino de una nueva fase no prevista por ?l; primer per?odo de transici?n del comunismo o de la construcci?n del socialismo. Este transcurre en medio de violentas luchas de clase y con elementos de capitalismo en su seno que oscurecen la comprensi?n cabal de su esencia.
Si a esto de agrega el escolasticismo que ha frenado el desarrollo de la filosof?a marxista e impedido el tratamiento sistem?tico del per?odo, cuya econom?a pol?tica no se ha desarrollado, debemos convenir en que todav?a estamos en pa?ales y es preciso dedicarse a investigar todas las caracter?sticas primordiales del mismo antes de elaborar una teor?a econ?mica y pol?tica de mayor alcance.
La teor?a que resulte dar? indefectiblemente preeminencia a los dos pilares de la construcci?n: la formaci?n del hombre nuevo y el desarrollo de la t?cnica. En ambos aspectos nos falta mucho por hacer, pero es menos excusable el atraso en cuanto a la concepci?n de la t?cnica como base fundamental, ya que aqu? no se trata de avanzar a ciegas sino de seguir durante un buen tramo el camino abierto por los pa?ses m?s adelantados del mundo. Por ello Fidel machaca con tanta insistencia sobre la necesidad de la formaci?n tecnol?gica y cient?fica de todo nuestro pueblo y m?s a?n, de su vanguardia.
En el campo de las ideas que conducen a actividades no productivas, es m?s f?cil ver la divisi?n entre la necesidad material y espiritual. Desde hace mucho tiempo el hombre trata de liberarse de la enajenaci?n mediante la cultura y el arte. Muere diariamente las ocho y m?s horas en que act?a como mercanc?a para resucitar en su creaci?n espiritual. pero este remedio porta los g?rmenes de la misma enfermedad.: es un ser solitario el que busca comuni?n con la naturaleza. Defiende su individualidad oprimida por el medio y reacciona ante las ideas est?ticas como un ser ?nico cuya aspiraci?n es permanecer inmaculado.
Se trata s?lo de un intento de fuga. La ley del valor no es ya un mero reflejo de las relaciones de producci?n; los capitalistas monopolistas la rodean de un complicado andamiaje que la convierte en una sierva d?cil, a?n cuando los m?todos que emplean sean puramente emp?ricos. La superestructura impone un tipo de arte en el cual hay que educar a los artistas. Los rebeldes son dominados por la maquinaria y s?lo los talentos excepcionales podr?n crear su propia obra. Los restantes devienen asalariados vergonzantes o son triturados.
Se inventa la investigaci?n art?stica a la que se da como definitoria de la libertad, pero esta ?investigaci?n? tiene sus l?mites imperceptibles hasta el momento de chocar con ellos, vale decir, de plantearse los reales problemas del hombre y su enajenaci?n. La angustia sin sentido o el pasatiempo vulgar constituyen v?lvulas c?modas a la inquietud humana; se combate la idea de hacer del arte un arma de denuncia.
Si se respetan las leyes del juego se consiguen todos los honores; los que podr?a tener un mono al inventar piruetas. La condici?n es no tratar de escapar de la jaula invisible.
Cuando la Revoluci?n tom? el poder se produjo el ?xodo de los domesticados totales; los dem?s, revolucionarios o no, vieron un camino nuevo. La investigaci?n art?stica cobr? nuevo impulso. Sin embargo, las rutas estaban m?s o menos trazadas y el sentido del concepto fuga se escondi? tras la palabra libertad. En los propios revolucionarios se mantuvo muchas veces esta actitud, reflejo del idealismo burgu?s en la conciencia.
En pa?ses que pasaron por un proceso similar se pretendi? combatir estas tendencias con un dogmatismo exagerado. La cultura general se convirti? casi en un tab? y se proclam? el summum de la aspiraci?n cultural, una representaci?n formalmente exacta de la naturaleza, convirti?ndose ?sta, luego, en una representaci?n mec?nica de la realidad social que se quer?a hacer ver; la sociedad ideal, casi sin conflictos ni contradicciones, que se buscaba crear.
El socialismo es joven y tiene errores.
Los revolucionarios carecemos, muchas veces, de los conocimientos y la audacia intelectual necesarias para encarar la tarea del desarrollo de un hombre nuevo por m?todos distintos a los convencionales y los m?todos convencionales sufren de la influencia de la sociedad que los cre?. (Otra vez se plantea el tema de la relaci?n entre forma y contenido.) La desorientaci?n es grande y los problemas de la construcci?n material nos absorben. No hay artistas de gran autoridad que, a su vez, tengan gran autoridad revolucionaria. Los hombres del Partido deben tomar esa tarea entre las manos y buscar el logro del objetivo principal: educar al pueblo.
Se busca entonces la simplificaci?n, lo que entiende todo el mundo, que es lo que entienden los funcionarios. Se anula la aut?ntica investigaci?n art?stica y se reduce al problema de la cultura general a una apropiaci?n del presente socialista y del pasado muerto (por tanto, no peligroso). As? nace el realismo socialista sobre las bases del arte del siglo pasado.
Pero el arte realista del siglo XIX, tambi?n es de clase, m?s puramente capitalista, quiz?s, que este arte decadente del siglo XX, donde se transparenta la angustia del hombre enajenado. El capitalismo en cultura ha dado todo de s? y no queda de ?l sino el anuncio de un cad?ver maloliente en arte, su decadencia de hoy. Pero, ?por qu? pretender buscar en las formas congeladas del realismo socialista la ?nica receta v?lida? No se puede oponer al realismo socialista ?la libertad?, porque ?sta no existe todav?a, no existir? hasta el completo desarrollo de la sociedad nueva; pero no se pretenda condenar a todas la formas de arte posteriores a la primer mitad del siglo XIX desde el trono pontificio del realismo a ultranza, pues se caer?a en un error proudhoniano de retorno al pasado, poni?ndole camisa de fuerza a la expresi?n art?stica del hombre que nace y se construye hoy.
Falta el desarrollo de un mecanismo ideol?gico cultural que permita la investigaci?n y desbroce la mala hierba, tan f?cilmente multiplicable en el terreno abonado de la subvenci?n estatal.
En nuestro pa?s, el error del mecanicismo realista no se ha dado, pero s? otro signo de contrario. Y ha sido por no comprender la necesidad de la creaci?n del hombre nuevo, que no sea el que represente las ideas del siglo XIX, pero tampoco las de nuestro siglo decadente y morboso. El hombre del siglo XXI es el que debemos crear, aunque todav?a es una aspiraci?n subjetiva y no sistematizada. Precisamente ?ste es uno de los puntos fundamentales de nuestro estudio y de nuestro trabajo y en la medida en que logremos ?xitos concretos sobre una base te?rica o, viceversa, extraigamos conclusiones te?ricas de car?cter amplio sobre la base de nuestra investigaci?n concreta, habremos hecho un aporte valioso al marxismo-leninismo, a la causa de la humanidad. La reacci?n contra el hombre del siglo XIX nos ha tra?do la reincidencia en el decadentismo del siglo XX; no es un error demasiado grave, pero debemos superarlo, so pena de abrir un ancho cauce al revisionismo.
Las grandes multitudes se van desarrollando, las nuevas ideas van alcanzando adecuado ?mpetu en el seno de la sociedad, las posibilidades materiales de desarrollo integral de absolutamente todos sus miembros, hacen mucho m?s fruct?fera la labor. El presente es de lucha, el futuro es nuestro.
Resumiendo, la culpabilidad de muchos de nuestros intelectuales y artistas reside en su pecado original; no son aut?nticamente revolucionarios. Podemos intentar injertar el olmo para que d? peras, pero simult?neamente hay que sembrar perales. Las nuevas generaciones vendr?n libres del pecado original. Las posibilidades de que surjan artistas excepcionales ser?n tanto mayores cuanto m?s se haya ensanchado el campo de la cultura y la posibilidad de expresi?n. Nuestra tarea consiste en impedir que la generaci?n actual, dislocada por sus conflictos, se pervierta y pervierta a las nuevas. No debemos crear asalariados d?ciles al pensamiento oficial ni ?becarios? que vivan al amparo del presupuesto, ejerciendo una libertad entre comillas. Ya vendr?n los revolucionarios que entonen el canto del hombre nuevo con la aut?ntica voz del pueblo. Es un proceso que requiere tiempo.
En nuestra sociedad, juegan un papel la juventud y el Partido.
Particularmente importante es la primera, por ser la arcilla maleable con que se puede construir al hombre nuevo sin ninguna de las taras anteriores.
Ella recibe un trato acorde con nuestras ambiciones. Su educaci?n es cada vez m?s completa y no olvidamos su integraci?n al trabajo desde los primeros instantes. Nuestros becarios hacen trabajo f?sico en sus vacaciones o simult?neamente con el estudio. El trabajo es un premio en ciertos casos, un instrumento de educaci?n, en otros, jam?s un castigo. Una nueva generaci?n nace.
El Partido es una organizaci?n de vanguardia. Los mejores trabajadores son propuestos por sus compa?eros para integrarlo. Este es minoritario pero de gran autoridad por la calidad de sus cuadros. Nuestra aspiraci?n es que el Partido sea de masas, pero cuando las masas hayan alcanzado el nivel de desarrollo de la vanguardia, es decir, cuando est?n educados para el comunismo. Y a esa educaci?n va encaminado el trabajo. El Partido es el ejemplo vivo; sus cuadros deben dictar c?tedras de laboriosidad y sacrificio, deben llevar, con su acci?n, a las masas, al fin de la tarea revolucionaria, lo que entra?a a?os de duro bregar contra las dificultades de la construcci?n, los enemigos de clase, las lacras del pasado, el imperialismo...
Quisiera explicar ahora el papel que juega la personalidad, el hombre como individuo de las masas que hacen la historia. Es nuestra experiencia no una receta.
Fidel dio a la Revoluci?n el impulso en los primeros a?os, la direcci?n, la t?nica siempre, peros hay un buen grupo de revolucionarios que se desarrollan en el mismo sentido que el dirigente m?ximo y una gran masa que sigue a sus dirigente porque les tiene fe; y les tiene fe, porque ellos han sabido interpretar sus anhelos.
No se trata de cu?ntos kilogramos de carne se come o de cu?ntas veces por a?o se pueda ir alguien a pasearse en la playa, ni de cu?ntas bellezas que vienen del exterior puedan comprarse con los salarios actuales. Se trata, precisamente, de que el individuo se sienta m?s pleno, con mucha m?s riqueza interior y con mucha m?s responsabilidad. El individuo de nuestro pa?s sabe que la ?poca gloriosa que le toca vivir es de sacrificio; conoce el sacrificio. Los primeros lo conocieron en la Sierra Maestra y dondequiera que se luch?; despu?s lo hemos conocido en toda Cuba. Cuba es la vanguardia de Am?rica y debe hacer sacrificios porque ocupa el lugar de avanzada, porque indica a las masas de Am?rica Latina el camino de la libertad plena.
Dentro del pa?s, los dirigentes tienen que cumplir su papel de vanguardia; y, hay que decirlo con toda sinceridad, en una revoluci?n verdadera a la que se le da todo, de la cual no se espera ninguna retribuci?n material, la tarea del revolucionario de vanguardia es a la vez magn?fica y angustiosa.
D?jeme decirle, a riesgo de parecer rid?culo, que el revolucionario verdadero est? guiado por grandes sentimientos de amor. Es imposible pensar en un revolucionario aut?ntico sin esta cualidad. Quiz?s sea uno de los grandes dramas del dirigente; ?ste debe unir a un esp?ritu apasionado una mente fr?a y tomar decisiones dolorosas son que se contraiga un m?sculo. Nuestros revolucionarios de vanguardia tienen que idealizar ese amor a los pueblos, a las causas m?s sagradas y hacerlo ?nico, indivisible. No pueden descender con su peque?a dosis de cari?o cotidiano hacia los lugares donde el hombre com?n lo ejercita.
Los dirigentes de la Revoluci?n tienen hijos que en sus primeros balbuceos, no aprenden a nombrar al padre; mujeres que deben ser parte del sacrificio general de su vida para llevar la Revoluci?n a su destino; el marco de los amigos responde estrictamente al marco de los compa?eros de Revoluci?n. No hay vida fuera de ella.
En esas condiciones, hay que tener una gran dosis de humanidad, una gran dosis de sentido de la justicia y de la verdad para no caer en extremos dogm?ticos, en escolasticismos fr?os, en aislamiento de las masas. Todos los d?as hay que luchar porque ese amor a la humanidad viviente se transforme en hechos concretos, en actos que sirvan de ejemplo, de movilizaci?n.
El revolucionario, motor ideol?gico de la revoluci?n dentro de su partido, se consume en esa actividad ininterrumpida que no tiene m?s fin que la muerte, a menos que la construcci?n se logre en escala mundial. Si su af?n de revolucionario se embota cuando las tareas m?s apremiantes se ven realizadas a escala loca y se olvida el internacionalismo proletario, la revoluci?n que dirige deja de ser una fuerza impulsora y se sume en una c?moda modorra, aprovechada por nuestros enemigos irreconciliables, el imperialismo, que gana terreno. El internacionalismo proletario es un deber pero tambi?n es una necesidad revolucionaria. As? educamos a nuestro pueblo.
Claro que hay peligros presentes en las actuales circunstancias. No s?lo el del dogmatismo, no s?lo el de congelar las relaciones con las masas en medio de la gran tarea; tambi?n existe el peligro de las debilidades en que se puede caer. Si un hombre piensa que, para dedicar su vida entera a la revoluci?n, no puede distraer su mente por la preocupaci?n de que a un hijo le falte determinado producto, que los zapatos de los ni?os est?n rotos, que su familia carezca de determinado bien necesario, bajo este razonamiento deja infiltrarse los g?rmenes de la futura corrupci?n.
En nuestro caso, hemos mantenido que nuestros hijos deben tener y carecer de lo que tienen y de lo que carecen los hijos del hombre com?n; y nuestra familia debe comprenderlo y luchar por ello. La revoluci?n se hace a trav?s del hombre, pero el hombre tiene que forjar d?a a d?a su esp?ritu revolucionario.
As? vamos marchando. A la cabeza de la inmensa columna -no nos averg?enza ni nos intimida decirlo- va Fidel, despu?s, los mejores cuadros del Partido, e inmediatamente, tan cerca que se siente su enorme fuerza, va el pueblo en su conjunto s?lida armaz?n de individualidades que caminan hacia un fin com?n; individuos que han alcanzado la conciencia de lo que es necesario hacer; hombres que luchan por salir del reino de la necesidad y entrar al de la libertad.
Esa inmensa muchedumbre se ordena; su orden responde a la conciencia de la necesidad del mismo ya no es fuerza dispersa, divisible en miles de fracciones disparadas al espacio como fragmentos de granada, tratando de alcanzar por cualquier medio, en lucha re?ida con sus iguales, una posici?n, algo que permita apoyo frente al futuro incierto.
Sabemos que hay sacrificios delante nuestro y que debemos pagar un precio por el hecho heroico de constituir una vanguardia como naci?n. Nosotros, dirigentes, sabemos que tenemos que pagar un precio por tener derecho a decir que estamos a la cabeza del pueblo que est? a la cabeza de Am?rica. Todos y cada uno de nosotros paga puntualmente su cuota de sacrificio, conscientes de recibir el premio en la satisfacci?n del deber cumplido, conscientes de avanzar con todos hacia el hombre nuevo que se vislumbra en el horizonte.

Perm?tame intentar unas conclusiones:

Nosotros, socialistas, somos m?s libres porque somos m?s plenos; somos m?s plenos por ser m?s libres.
El esqueleto de nuestra libertad completa est? formado, falta la sustancia proteica y el ropaje; los crearemos.
Nuestra libertad y su sost?n cotidiano tienen color de sangre y est?n henchidos de sacrificio.
Nuestro sacrificio es consciente; cuota para pagar la libertad que construimos.
El camino es largo y desconocido en parte; conocemos nuestras limitaciones. Haremos el hombre del siglo XXI: nosotros mismos.
Nos forjaremos en la acci?n cotidiana, creando un hombre nuevo con una nueva t?cnica.
La personalidad juega el papel de movilizaci?n y direcci?n en cuanto que encarna las m?s altas virtudes y aspiraciones del pueblo y no se separa de la ruta.

D?a Mundial de los Sin Techo

Posted by covireus on October 6, 2008 at 3:26 PM Comments comments (0)
El lunes 6 de octubre se conmemora el D?a mundial de los sin techo, d?a en el que todos y todas har?n balances de lo que han hecho, otros de lo que falta. Los de siempre compararan lo que hicieron en un gobierno y otro. Unos hablaran de cantidad, otros de calidad, as? como no faltaran los oficialistas optimistas full tima que solo aludir?n a que baj? la pobreza, evitando hablar en donde viven los pobres, en que condiciones y por cuanto tiempo mas.
Casi todos referir?n a los efectos y no a las causas; culparan a las herencias recibidas de poca y mala inversi?n, que fueron causas; pero no afirmaran claramente que la falta de inversi?n en estos ?ltimos 4 a?os profundiz? el d?ficit habitacional, aumentando la segregaci?n y ruptura del tejido social con la emigraci?n de la ciudad a la periferia, o sea, en la pelea y lucha por el uso de la ciudad; la falta de oferta hace subir los alquileres y los de abajo con sueldos flacos los obligan a desplazarse y alojarse en viviendas de emergencia social (asentamientos o pensiones) por la esencialidad de equilibrar ingresos con egresos, sueldos vs. alquileres.
En este d?a debemos condenar al PEA (Plan Estrat?gico de Asistencia) del Banco Mundial, que condiciono para estos 5 a?os de gobierno la no inversi?n en vivienda.
Si, el ?xito macro econ?mico no inclu?a la vivienda, esta permaneci? aplazada y a la intemperie sin contemplaci?n, a pesar de la mayor recaudaci?n por todo concepto, la obediencia debida pudo m?s.
Los espacios fiscales la excluyeron, el producto bruto intransigente - Dios Mercado - recogi? la mejor inversi?n del para?so fiscal para lavar activos y como magos, traducirlos en ladrillos ante la especulaci?n financiera mundial.
Unos muchos y otros mas; el ?rbol se lo conoce por su fruto y corren tiempos donde creen algunos que la fruta se acaba en la c?scara.
Un ladrillo, mas otro ladrillo y mas ladrillos conforman una pared, la suma de estas terminara conformando una casa y la suma de varias de estas hacen realidad una ciudad, pero no forman ciudadan?a. Esta se forma y desarrolla en paralelo, construir ciudad y ciudadan?a se logra mediante valores asociativos, como la ayuda mutua combinados con recursos leg?timos para vivienda digna, y no regularizando pobreza, usando a los ?ltimos como recurso de mano de obra barata.
Quienes reclaman seguridad, reclaman usar la ciudad, poder respirarla sin rostros de dolor y frustraci?n, manifiestan y hablan cada vez mas detr?s de rejas, reclamando m?s de ellas, confirmando que "seg?n vive el hombre as? piensa"
En horas de debates sobre futuros gobernantes, decimos que solo los ?rboles que dan frutos reciben piedras y en gobiernos de hipocres?a priman y premian n?meros, por ello desde la creaci?n del Ministerio de Vivienda (1992), se construyeron 100.000 viviendas de las cuales 5.000 fueron para nuestra propuesta de ayuda mutua.
Saque conclusiones, construyeron alojamiento y no h?bitat, lugares donde meterse y refugiarse pero no lugares para habitar y convivir.


Daniel De Souza
Secretario General FUCVAM

Visita del Director Nacional de Viviendas

Posted by covireus on October 6, 2008 at 12:21 PM Comments comments (0)
El pasado domingo 5 de octubre de forma fortuita (iba caminando por la calle Minas), visito la cooperativa el Director Nacional de Viviendas Arq. Gonzalo Altamirano. Converso con los compa?eros del Consejo Directivo sobre la evoluci?n de la obra y los asuntos a?n pendientes para la escrituraci?n de la segunda etapa de COVIREUS. Quedo gratamente conforme con la calidad de lo construido hasta el momento y reflexiono sobre el lugar privilegio donde est? ubicada la cooperativa. Se le mostro los trabajos de la tercera tira y las distintas tipolog?as de apartamentos de la tira de Minas.

Esta es una peque?a acci?n m?s, que sirve para fortalecer la imagen de la cooperativa y es un reconocimiento al esfuerzo del colectivo de Covireus. Fuerza compa?eros que el esmero y la lucha pagan.

Expropiaci?n del padr?n 2109

Posted by covireus on October 6, 2008 at 12:13 PM Comments comments (0)
La semana pasada se resolvi? a favor de la IMM la apelaci?n de honorarios, paso necesario para que la jueza del juzgado de lo Contencioso Administrativo de 2do. turno, se expida sobre la escritura de la expropiaci?n del padr?n 2109. Entre esta semana y la pr?xima el expediente estar?a volviendo al juzgado para que la jueza se pronuncie.
Es otro pasito m?s para luego unificar los padrones y estar en condiciones de firmar el segundo pr?stamo y comenzar por lo tanto a trabajar en la cuarta tira de nuestro proyecto.

En cuanto a la demolici?n estamos siguiendo los pasos de la donaci?n modal y ya hablamos con la empresa que realizara los trabajos de demolici?n.

Vamos con todo, que antes de junio de 2010 tenemos que estar inaugurando nuestra cooperativa.

Nos auspicia:

Posted by covireus on September 24, 2008 at 10:12 AM Comments comments (0)

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